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Miuccia Prada, ‘Oscar’ de la moda por su estilo a contracorriente

Miuccia Prada es una de las voces más reconocidas del planeta de la moda en el ambito de las chombas con logo o bien chombas lisas, un cosmos que revolucionó con sus diseños renovadores. Ha sido capaz de producir una repercusión inusual, lo que la ha transformado en una especie de árbitro del lujo mundial. El primer día de la semana diez de diciembre va a recibir un reputado premio por sus logros inusuales, el Outstanding Achievement Award de los Fashion Awards dos mil dieciocho que da el British Fashion Council (BFC) —algo como los Oscar de la moda—, que han recibido entre otros muchos Karl Lagerfeld, Donatella Versace, Manolo Blahnik o bien Ralph Lauren. La presidente del BFC, Stephanie Phair ha señalado la capacidad de la diseñadora “para sentir el espíritu de la temporada y entremezclar múltiples disciplinas creativas, como la moda, el arte y la arquitectura desde el comienzo, lo que la ha transformado en una fuerza vanguardista en nuestro sector”.

La casa Prada nació en mil novecientos trece, de la mano del milanés Mario Prada, como una tafiletería y tienda de artículos de viaje. 6 décadas después, Maria Bianchi, más famosa como Miuccia, la nieta menor del creador, una joven rica y rebelde, heredó un taller local de piel y cuero y lo convirtió en un un gigante de la moda y en un mito del lujo.

Inteligente, peculiar, de inventiva incontenible y de fuerte personalidad, Miuccia Prada dio un giro radical al diseño, con una propuesta peligrosa que introdujo nuevos puntos de vista, que logró trastornar las reglas y residir una estética de lo feo. “Si he sido capaz de algo, ha sido de hacer lo feo atractivo”, afirmó en una ocasión. Comprende la moda como un vehículo para menear y cuestionar el orden establecido. “Soy una escritora. Invento a gente”, afirmó a The New York Times en dos mil trece. Sus diseños, con una identidad inconfundible, inspirados en el lujo sobrio y prudente de la burguesía milanesa, la han transformado en uno de los colosos de la industria de la moda. Miuccia Prada tras un desfile en Milán, Italia, el 20 de septiembre de 2018.

Diplomada en Ciencias Políticas, amante del arte y la filosofía, militaba en el Partido Marxista y vestía de Yves Saint Laurent. Su porvenir parecía estar lejos de las costuras. “Siempre me he sentido culpable por el hecho de que hacer vestidos era lo peor que podía hacer una muchacha comprometida socialmente en los años sesenta”, declaró en una ocasión. Miuccia llegó a la dirección de Prada en mil novecientos setenta y ocho, con treinta años. Un año ya antes se generó un punto de cambio en su vida. Había conocido a Patrizio Bertelli, uno de los distribuidores del negocio familiar que después se transformaría en su marido y la otra mitad de la firma. Se casaron en mil novecientos ochenta y siete y un año después fue quien la animó a dar el salto y lanzar su primera compilación —en mil novecientos ochenta y cinco habían presentado de forma exitosa su icónico bolso negro de nylon — que exhibió en Milán. “Yo le afirmé que no era ambiciosa y me respondió: ‘Tú eres un monstruo de la ambición’. Tenía razón”, afirmó ella en una entrevista en La Repubblica en dos mil quince.

El matrimonio empezó un tándem con él a los mandos de la parte financiera —es el presente administrador delegado— y con ella al frente de la creación y el diseño —como directiva creativa—que convirtió la historia de la moda. Juntos impulsaron una revolución en la firma hasta lanzarla como la primera marca global del lujo y transformarla en un referente, conjugando tradición y modernidad.

Ampliaron el catálogo, estrenaron la compilación de calzado y accesorios que ocasionó fervor en los años noventa. Se transformaron en “una oficina experimental de ideas”, como se definen. Por el camino tuvieron 2 hijos: Giulio y Lorenzo. Se sabe poco de la vida privada de la familia, siempre y en todo momento han intentado acorazar su cosmos. Se mueven entre las leyendas y los hechos. De Bertelli diríase que es temido, obsesivo y perfeccionista. “Lo controla todo, si tuviese tetas, haría asimismo de modelo”, afirmó una especialista de la moda milanesa al diario italiano Il Foglio en dos mil quince. Miuccia estuvo a puntito de presentarse a regidora de Milán en dos mil seis con una alianza de partidos de izquierdas. Los dos son entusiastas del arte y grandes coleccionistas. En mil novecientos noventa y cinco crearon la Fundación Prada, consagrada al arte moderno, el cine, la cultura y la filosofía.

Mientras que Prada se expandía por el planeta, en mil novecientos noventa y dos, Miuccia creó una nueva marca: Miu Miu, su apodo de pequeña. Es una suerte de laboratorio para probar. Allá vuelca su lado más libre, espontáneo y subversivo y todo cuanto no cabe en Prada.