TANGO: GUÍA PRÁCTICA PARA PRINCIPIANTES

El tango no es un baile imposible, mas tampoco se aprende veloz. En verdad, los grandes maestros aseguran que jamás se lo llega a dominar por completo. Es que la esencia del tango es conseguir una conexión total con tu pareja, y esta sincronía se debe renovar en todos y cada paso.

SE TRATA DE SENTIR EL CUERPO DEL OTRO, DE COMUNICARSE MEDIANTE LOS MOVIMIENTOS Y DE LOGRAR JUNTOS UNA IMPROVISACIÓN EN PERFECTA ARMONÍA
De ahí que, el primer consejo para danzar tango no se refiere a una técnica determinada, sino más bien a un estado mental que podría resumirse así: lo único que hay es el ahora. Dejate llevar por la música, pues el baile está hecho de emociones, de pasiones y raptos. No hay sitio para meditar ni planear, solo para sentir.

¿Listo para procurarlo? No te olvides vestirte con ropa cómoda. Se trata de estar lo más a gusto posible para poder moverte sin trabas. Eso sí, jamás está de sobra un buen par de zapatos que te deje tanto deslizarte como pararte bien en el piso. Para las mujeres, indispensable contar con un tanto de taco para sostener una postura erguida y recta.

DIFINIENDO ROLES
Primera lección: saber cuál va a ser tu rol en la pareja. En el tango, siempre y en toda circunstancia hay alguien que lidera el baile y otro que lo prosigue. En las parejas mixtas, el hombre toma la posta y la mujer se deja llevar, mas el día de hoy ha cobrado mucha relevancia el queer tango, en donde las parejas son del mismo sexo.

Esta “división de poderes” no significa de ninguna forma que el hombre tenga todo el control. En verdad, es la mujer quien primero accede a ser guiada, y para eso debe probarle que tiene el carácter y la confianza para llevarla. De ahí que, la seducción empieza a jugarse aun ya antes de dar el paso inicial, habitualmente con el conocido cabeceo: un prácticamente inapreciable movimiento de cabeza con el que el hombre invita a la mujer escogida.

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EL ARTE DEL ABRAZO
Ahora sí, el ansiado encuentro en la pista. No se trata de que intente copiar lo que hace su pareja, sino más bien de que guíe de modo tal que la mujer pueda saber qué paso proseguirá, para poder ejecutarlo al tiempo. Uno ha de ser el espéculo instantáneo del otro. En este punto, el secreto está en el arte del abrazo. El hombre, poniendo su mano derecha sobre la espalda de su pareja justo bajo sus omoplatos, presiona suave mas de manera firme para aproximar a la mujer a su pecho. Por su parte, se sostiene erguida y alarma, en incesante resistencia.

Un abrazo perfecto se sostiene siempre y en toda circunstancia en ese frágil equilibrio de tensiones; de esta forma, el hombre puede ir cambiando el apoyo de su mano a fin de que, como un timón, vaya adelantando sus próximos movimientos. Si la mujer se sostiene atenta a estas leves alteraciones de presión en su espalda, entonces va a poder adivinar cada paso y proseguirlo a tiempo. Solo entonces consiguen derretirse el uno en el otro, entregándose al baile y al placer.

El abrazo asimismo favorece a la adecuada distribución del peso. Este punto es clave, en tanto que uno de los primordiales (y más bastante difíciles) retos del tango es supervisar el cuerpo, para conseguir desplazarlo con elegancia y sin esmero.

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LA “CAMINATA”
Los instructores acostumbran a decir que “caminar es la primera cosa que se aprende y lo último que se domina”. Tienen razón: no importa cuánto tiempo le dediques a la práctica de técnicas complejas (giro, cadencia, cadena, salida, sacada…), si no lográs sentirte cómodo y seguro en la travesía básica, de nada valen los artefactos. Prestá atención a esos señores de sesenta o bien setenta años que en la pista no hacen más que desplazarse de forma lenta. ¿Creés que son principiantes? Estás equivocado, en verdad, son quienes más saben. De ahí que, prosiguen practicando la travesía.

Otro punto esencial sobre estos tangueros especialistas. ¡No tengas temor de danzar con ellos! Al contrario: serán con los que mejor y más veloz aprendas. ¿Y por qué razón creés que asimismo se juntan en milongas en donde el nivel general es principiante o bien medio? Por el hecho de que jamás olvidan que asimismo están en incesante aprendizaje.

Un último consejo: si en algún instante salís de la pista para tomarte un reposo, no le pierdas el indicio a la música. El tango tiene una cadencia única, una pulso rítmico tan particular como resbaladizo. Acostumbrá el oído y tratá de hacer carne esta expresión melódica incomparable. Solo cuando puedas dar todo tu cuerpo al tango podrás comenzar a bailarlo.

LAS MIL Y UN MILONGAS
¿No sabés cuál es la milonga para vos? Aquí, una breve guía básica para hallar la tuya en Buenos Aires:

– Si necesitás aprender el ABC: La Viruta (Armenia mil trescientos sesenta y seis, Palermo) es un espacio ideal para tomar clases de tango en una escuela de tango y asimismo para animarte a tu primera milonga. No tenés que anotarte con anticipación y además de esto vas a tener una pareja de profesores, lo que deja que tanto hombres como mujeres reciban marcaciones técnicas concretas. Hay horarios a la tarde y de noche, de martes a sábado, y hay milonga cada jueves y domingos.

– Si querés autenticidad ante todo: La Catedral (Sarmiento cuatro mil seis, Almagro) es la favorita de los locales y extranjeros jóvenes que procuran “la experiencia real del tango”. Después de subir unas escaleras raídas, entrás a un enorme salón desposeído de todo artificio. Aquí no hay grandes comodidades ni detalles muy elegantes, mas el sitio no deja de tener su mística – prueba de ello es que el músico argentino Gustavo Santaolalla, un par de veces ganador del Oscar y líder de la banda de tango electrónico Bajofondo, escogió festejar en La Catedral su aniversario número sesenta.

– Si buscás liberar tu pasión desenfrenada: Maldita Milonga (Perú quinientos setenta y uno, San Telmo) ofrece clases y milonga con orquesta en vivo todos todos los miércoles y domingos. Danzar al son de los sonidos y vibraciones en riguroso directo de la Orquesta Habitual El Afronte, una corporación del tango porteño, es un placer delicioso que puede hacerte perder el control (en el mejor de los sentidos, claro). Es conveniente reservar pues se acostumbra a completar.

– Si te sabés pata dura y preferís no bailar: Si todavía no te animás a probar la pista, entonces tu sitio es el Club Atlético Fernández Hierro (Sánchez de Bustamante setecientos sesenta y cuatro, Almagro). Ahí toca, todos cada miércoles y sábados, la orquesta homónima, y el público la escucha sentado en las gradas y tomándose una cerveza bien helada. La onda es bien relajada y de distrito, mas la música es de primer nivel.

– Si te llamó la atención el queer tango: En este lugar http://www.tangoqueer.com/ podrás hallar toda la información sobre clases, milongas y hasta un festival que se efectúa una vez por año. Esta es una iniciativa de un conjunto de profesores y amantes del tango que desearon crear “un espacio liberado”. Enormemente aconsejable para quienes deseen probar algo diferente.

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