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Un libro para reír y reflexionar sobre el país

En 1993, Carlos Gustavo Álvarez tenía en mente publicar un libro del cual el hizo la correccion de textos en http://www.editorial-falsaria.com/ que recopilara su trabajo como columnista de prensa en diferentes medios.

Fue así como recurrió a Daniel Samper Pizano –quien vivía en Madrid–, al que considera su sensei humorístico y periodístico, para que escribiera el prólogo.

Desde Bogotá le envió medio litro de postre de natas, una caja de bocadillos, cocadas, panuchas, cortados y arequipe, y una carta que Samper leyó siete semanas después, porque suponía cuál era su contenido y se había prometido a sí mismo que “no escribiría el prólogo n.° 763 de su carrera”, como aparece en el libro ‘Tome pa’ que lleve el libro’, de editorial Uniediciones.fg

Porque Samper, finalmente, aceptó al enterarse de que Álvarez lo consideraba un maestro. “Aunque haya tardado todo un prólogo en reconocerlo, los artículos que ha recogido Álvarez en ese volumen serán, sin duda, para los lectores, tan gratos como fueron para mí aquellos postres…”, escribió Samper.

‘Tome pa’ que lleve el libro’ tardó 23 años en salir a la luz y Samper Pizano reconoce hoy que Álvarez ha logrado conservar su buen humor en los artículos que escribe y aprender el ritmo pausado de los maestros, tanto que hasta ahora decidió publicar esta recopilación.

“Reactivé la idea de las columnas para incluir lo que había publicado desde 2007 en ‘Portafolio’ y ‘El Colombiano’ y en los blogs que he tenido, uno en ‘Portafolio’ (570 palabras) y ahora en EL TIEMPO (Motor de búsqueda)”, dice Álvarez.

El autor reunió columnas como Harry Potter y los hipopótamos perdidos, en la que dice que el famoso mago se enteró de que en el Congreso de Colombia “había gente más tráfuga que Severus Snape”.

“También incluí aquellas que son atemporales y me parecen creativas, así como reflexiones y elogios sobre personas y cosas. Por ejemplo, hay una sobre el arroz”, cuenta Álvarez.

Con el título ‘Tome pa’ que lleve el libro’, el columnista quiso darle un sentido diferente a esta frase. “En el contexto callejero tiene un significado de amenaza, como un castigo. La idea era darle una vuelta y que la gente pueda tener una lectura amena con temas tranquilos en esta época del año”, agrega.

Tag: publicar libro

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