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Yo también sufro el “Síndrome La La land”

-¿No has ido a ver ‘La La Land?
-No.
-¿Y de qué hablas con la gente?
– Estamos en invierno. Hay temporales. No sé, de lo de siempre.
-¿Y qué cantas?
-“Quiéreteme”.
-¿Pero seguimos en rebajas?
-Sigo cantando quiéreteme.
-¿Y cómo sigues las galas de premios?
-Duermo.
-No, pero en serio, de qué hablas estos días con la gente.

Si llevas tres semanas con la banda sonora de ‘La La Land’ en la cabeza, si estás pensando volver a verla en el cine, si no consigues escapar de su debate, tú también estás sufriendo el “Síndrome La La Land”, que tiene varios efectos:

1. La ubicuidad

Este lo sufrimos todos. Dice un amigo que ‘La La Land’ es la nueva Grecia. Os pongo en contexto. Durante el tercer programa del rescate a Grecia, en julio del año 2015, en mi grupo de amigos de Whatsapp no se habló de otra cosa durante semanas. Ocurría lo mismo en las redes sociales. Todos opinamos sobre la fluctuación de la deuda, sobre Yanis Varoufakis y sobre el mecanismo europeo de estabilidad como si fuésemos expertos acreditados en política europea y tuviésemos una hipoteca en Monastiraki. Con ‘La La Land’ está ocurriendo lo mismo. Cualquier conversación termina derivando en un agrio debate sobre los límites del amor (y del desamor), sobre si su éxito es de cartón-piedra, sobre si la película manipula, si es el nuevo opio del pueblo, si es un verdadero musical de los de antaño o se queda en un intento coral millenial con dos protagonistas solventes.

susan

Y el mismo debate se reproduce cada vez que un amigo va al cine. “He ido a ver La La Land”. E inmediatamente se incorpora a una de las dos corrientes, como en un Congreso de Vistalegre. Con ‘La La Land’ estamos divididos frente a frente cual concurso de ‘Furor’. Es cierto que nos ha divido de forma flagrante, porque incluso a los detractores no les parece lo suficientemente mala pero tampoco lo suficientemente buena como para justificar el hype y el absoluto monopolio conversacional. Así que estos, los detractores, vuelven a hablar de que solo se habla de ‘La La Land’. Y se entra en un bucle agonizante.

Fuente: http://www.revistagq.com/noticias/cultura/articulos/sindrome-la-la-land/25495

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